miércoles, 25 de noviembre de 2015

Resumen: La inteligencia artificial ¿Hacia dónde nos lleva?

Desde hace muchos años, el ser humano se ha planteado la posibilidad y la conveniencia de contar con robots, en sus diferentes diseños, prototipos y clases, que sirvan como compañeros y ayudantes en este viaje a través de la vida. Esta idea ha sido tema de tecnología, ciencia ficción, fantasía e incluso de especulaciones económicas. ¿Qué niño no soñó alguna vez con tener un amigo robot con quién jugar a cualquier hora del día? O, como adultos, ¿quién no ha considerado lo cómodo que sería tener un robot encargado de las tareas domésticas, o de nuestro transporte?

Poco a poco, los robots han ido ganando terreno en la época actual, y se han ido consolidando como parte de nuestra realidad. Cabe destacar, sin embargo, que no cumplen con todas las características imaginadas en un principio. No son una réplica del ser humano, la mayoría ni siquiera tienen semejanza con el hombre. Se trata de partes metálicas automatizadas, con miles de cables a la vista; los encontramos también en forma de computadoras de escritorio que, si bien son cada vez más avanzadas, aún no son capaces de intentar destruirnos, como vimos que pasó en la película 2001, Odisea del espacio. Si bien se ha logrado que realicen las tareas indicadas, aún no se logra “copiar” el cerebro humano. No tenemos todavía, aunque se está trabajando en ello, una verdadera inteligencia artificial.

La inteligencia artificial se refiere al medio por el cual los dispositivos electrónicos son capaces de realizar tareas que normalmente requieren de la inteligencia humana. Agrupa un conjunto de técnicas con las cuales se busca imitar procedimientos similares a los procesos inductivos y deductivos del cerebro humano, está basado en el estudio de las redes neuronales humanas, con la finalidad de copiar electrónicamente el funcionamiento del cerebro.

Los primeros artefactos que reúnen estas características ya se han puesto a prueba, y han sido utilizadas en múltiples áreas: desde computadoras jugadoras de ajedrez hasta en autos robot, capaz de circular a velocidad normal, con un gran margen de seguridad, sin necesidad de intervención humana. El resultado que se busca, principalmente, es que la máquina sea capaz de “aprender”, imitando asá las conexiones neuronales de las que se vale el ser humano para este mismo proceso.

Basados en estos avances, se han hecho numerosas especulaciones sobre las áreas de aplicación para la inteligencia artificial en el futuro. Dichas áreas van desde computadoras personales con amplia capacidad de procesamiento, pasando por servicios de compra-venta y transacciones sencillas (bancarias, compras departamentales), hasta ámbitos en donde la vida misma se vea puesta en manos de estas tecnologías; por ejemplo, robots capaces de efectuar cirugías, procedimientos médicos, o incluso participar en labores de rescate.

Sin embargo, si bien este panorama resulta muy prometedor, no debemos perder de vista el factor humano. ¿Qué pasará con los empleados que sean reemplazados por “máquinas inteligentes”? ¿Las fuentes de empleos de mano de obra serán más reducidas? ¿Cómo se podrá garantizar que toda la población tenga acceso a una tecnología tan avanzada, ya sea para su uso o para aprender a utilizarla?

El uso generalizado de la inteligencia artificial implica el riesgo de crear una sociedad elitista, aún más clasista de lo que lo es ahora. La misma edad, y por consiguiente menor habilidad para el manejo de tecnologías nuevas, podrían ser un factor en contra del individuo a la hora de buscar su desarrollo personal y económico. Como conclusión, puede afirmarse que si se utiliza la inteligencia artificial para mejorar el nivel de vida universal, en forma equitativa y en armonía con el medio ambiente, entonces estaríamos hablando de un artificio realmente inteligente.


Referencias:
Gómez Herrera, R. (2013). La inteligencia artificial. ¿Hacia dónde nos lleva? ¿Cómo ves?, N°. 2, (Pp. 8-11). México: UNAM, recuperado el 13/04/15 de: http://www.comoves.unam.mx/assets/revista/2/la-inteligencia-artificial-haciadonde-nos-lleva.pdf


Reflexión personal

Elegí este texto porque fue el que más atrajo mi atención de entre las opciones presentadas. Como (seguramente) muchos de nosotros, siempre he deseado poder controlar aspectos de la vida diaria con sólo un botón, una frase o, ¿por qué? Una idea. Creo que los temas que se abordan en este texto, publicado en 1999, ya se han quedado cortos en comparación a lo que tenemos actualmente. A pesar de ello, y de los grandes avances con los que contamos, creo que aún nos falta ahondar en ese último punto expresado por el autor: utilizar la inteligencia artificial para mejorar el nivel de vida universal, en forma equitativa y en armonía con el medio ambiente.
                
Para comenzar a escribir partí de una lectura repetida, intentando profundizar en los temas abordados, así como integrándolos a la vida actual. 

jueves, 22 de octubre de 2015

Resumen: ¿Qué es ser un estudiante en línea?

Gracias a los avances tecnológicos de nuestra época, contamos con una serie de recursos que podemos agrupar en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), que entre otros beneficios han permitido la creación de escuelas y aulas virtuales, facilitando con ello el desarrollo de las modalidades educativas abiertas y a distancia.
     El sistema que actualmente conocemos como “a distancia” ha sufrido un proceso evolutivo desde finales del siglo XIX, como se menciona a continuación (basado en Ortiz, 1998; y Palacios-Jiménez, 2005):
Etapa 1, enseñanza por correspondencia: Entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, ofrecía materiales impresos por medio de servicios postales, el estudiante no tenía contacto con el docente.
Etapa 2, enseñanza multimedia: Surgió a partir de 1960, se basaba en material impreso, audiovisual y electrónico. También hacía uso de teléfono o la televisión.
Etapa 3, telemática: Surgió a partir de 1970, estrechamente relacionada con el avance en las TIC, y se caracterizó por la introducción de las telecomunicaciones como el CD-ROM.
Etapa 4, enseñanza colaborativa basada en Internet: Surgió a partir de 1990, el estudiante tiene un rol activo en el proceso de aprendizaje, y el docente únicamente funge como guía. Los recursos utilizados pueden ser enviados y revisados por la web.
Como vemos, estamos ubicados en esta última etapa, lo que implica que como estudiantes en un entorno virtual debemos tomar un rol activo, con actitud autónoma y madura, siempre manteniendo abierto un diálogo didáctico y constructivo entre docentes y el resto de los estudiantes.
Entre las características deseables en un estudiante de modalidad a distancia se encuentran las siguientes:
  • Actitud proactiva que permita tomar decisiones autónomas respecto a tu desempeño, sin perder de vista los objetivos finales.
  • Establecer un compromiso con el propio aprendizaje.
  • Tomar conciencia de las actitudes, destrezas, habilidades y estrategias que poseemos para recibir, analizar y utilizar la información. La práctica continua permite su desarrollo constante.
  • Actitud para trabajar en entornos colaborativos, aprovechando la oportunidad de conocer y convivir con personas de diferentes lugares, con estilos de vida y aprendizaje diferentes enriqueciendo así nuestro desarrollo.
  • Establecimiento de metas propias, establecidas por los deseos de aprendizaje y de superación, y no por la asignación de tareas o contenidos.
  • Aprendizaje autónomo y autogestivo por medio de habilidades y estrategias para comunicación, búsqueda, selección, producción y difusión de la información y el conocimiento.
Como todo proceso, se presentarán también algunos retos a los que el estudiante en línea deberá enfrentarse. Entre ellos están:
  • Dejar atrás el aprendizaje dirigido para convertirse en un estudiante casi autodidacta, tomar decisiones activas, administrar el tiempo y volverse autocrítico, auto reflexivo.
  • Evitar memorizar y repetir la información obtenida, teniendo siempre en mente que el objetivo es captar, comprender, internalizar y proyectar el conocimiento adquirido.
  • Dejar atrás entornos competitivos y cambiar a entornos colaborativos.
  • Gestión y administración del tiempo, creando una agenda que permita programar todas las actividades de forma organizada.
  • Mejorar las destrezas comunicativas, lo que implica mejorar habilidades de lectura y escritura, permitiendo un adecuado intercambio de ideas.
Entre los mayores desafíos se encuentra el desarrollo de la capacidad de encontrar información adecuada, veraz y confiable, para lo cual será indispensable saber elegir, descartar, organizar, aplicarla en forma eficaz y ser capaz de comunicar la información recopilada.
Por último, y para desmentir algunos de los mitos frecuentes referentes a la educación en línea:

No es sólo pasar tiempo frente a la computadora, ni se requieren habilidades tecnológicas extraordinarias. Conlleva tiempo, esfuerzo, dedicación y organización, siempre de acuerdo a nuestras capacidades y destrezas, tampoco es cuestión de copiar y pegar la información, el verdadero objetivo es aprender. Aunque no se trate de clases presenciales, se debe generar un compromiso con uno mismo que permita el estudio continuo y desarrollo continuo de nuevos conocimientos.